sábado, 22 de junio de 2013

#UnaHistoria


Eran varios, lo perseguían. Él no entendía qué pasaba, solo corría y corría.
Todos eran iguales a él, por eso entendía menos que estaba pasando.
Lo alcanzaron, lo tomaron fuertemente, pasaron cuerdas por su engomado cuerpo; la leña estaba arrumada. Se reunieron lo siete enanitos, balbucearon un par de palabras y el de la cara cortada encendió la mecha que daría rienda suelta al fuego. 
Con ojos llenos de brillo, esperó.